lunes, junio 03, 2013

X Media Maratón de montaña "Memorial Antonio de Béjar"


El equipo antes de la carrera
Llegó la cita del año para el Equipo de carreras Vedoque.com y lo mejor que podemos decir es que estamos aquí para contarlo. En mi caso, tengo que añadir que he podido sacarme la espina del año pasado, cuando una tendinitis no me dejó terminar. Correr cualquier prueba de este tipo es un reto, pero cuando se trata del memorial de un gran amigo, de alguien tan especial para mi como fue Antonio de Béjar, el desafío se multiplica.

Para quien no la conozca, hay que decir que es una prueba dura (perfil), 21 kilómetros por pistas de montaña. Quizás no se lo parezca a los buenos corredores, pero a los que no pasamos del nivel usuario, nos resulta muy exigente. Menos mal que la organización del Club Alpino de Calasparra ayuda bastante y siempre cuida hasta los últimos detalles. Atiende a los corredores desde la recogida del dorsal hasta la finalización. Este buen ambiente volvió a conseguir que se llegara al máximo permitido de 285 corredores.

Empieza con un kilómetro de bajada y después, cuando aún no has soltado las piernas, una subida de 4 kilómetros de fuerte pendiente y un camino con firme peligroso, lleno de socavones y piedras sueltas. Es el tramo más complicado, pero como el depósito aún estaba casi lleno, lo superamos bien. Además, sabíamos que después venía un largo tramo de bajada suave en el que podíamos recuperarnos. Fueron los mejores momentos, en los que de verdad pudimos disfrutar corriendo y con las vistas.

Una vez pasada la Casa del Llano, vuelven a aparecer las cuestas, una pendiente ligera que acaba en un pico corto e inclinado. Después, hasta el kilómetro quince, se suceden pequeñas subidas y bajadas, en las que aún seguíamos pasándolo bien. Llegamos al llamado "punto intermedio", que en realidad estaba poco antes del km 13. Comí algo y recibí los suficientes ánimos para hacerme pensar que iba a completar la prueba.

Todo fueron risas hasta el kilómetro quince. A partir de ese instante, como dijo Juan, empezaba otra carrera.

Una bajada larga y cómoda, después del avituallamiento, acaba en una curva cerrada y llega la subida. Primero, un ascenso corto y tolerable. Después, una pendiente que a mi me pareció del 50%. Y justo ahí estaban esperándome los dolores de rodilla, los tirones, la sed, la falta de aire, de fuerzas,... Iba casi de puntillas porque se me subió el gemelo y cada vez que me adelantaba un corredor, me prometía seguir sus pasos hasta la meta. Pero la promesa no duraba más de veinte metros.

A estas alturas, Pedro, el más rápido de nuestro equipo, debía estar ya acercándose a la meta, consiguiendo un buen tiempo y esperando que llegáramos el resto para disfrutar de una cerveza.

Era el momento también de la auto-crítica: ¿Por qué no has ido más despacio? ¿Por qué no has reservado fuerzas? ¿Quién te crees que eres, Abel Antón? ¿No te podías haber quedado en tu casa, tranquilamente tumbado en el sofá?

Llegado a este punto, si quería terminar la prueba, no me quedaba otra que invocar a los espíritus de los corredores que habían sufrido antes que yo por esos caminos. Pero el resultado fue el mismo que obtiene el Madrid últimamente con el espíritu de Juanito, no sirvió de mucho. Aunque al menos me distraje hasta llegar al kilómetro 18, en que me sobrepasó Juan y siguiendo su estela, alcancé la cuesta de la Depuradora, que nunca me había parecido tan inclinada.

Ya dentro del casco urbano, estando a menos de 500 metros del final, creía que no iba a poder terminar. No sólo había perdido el rebufo de Juan, hasta mi sombra me estaba dejando atrás. Sólo escuchar el runrún de la línea de meta y ver a lo lejos a mi familia, evitó que me rindiera. En la última recta me acompañaron mi hijo Miguel y mis sobrinos, Marina y Alberto. A los tres los tenía que ir sujetando para que no me adelantaran.

Al final junto a la alegría de terminar, me quedé con ganas de decirle algo a Antonio: ¡ya te podía haber gustado el ajedrez en vez de las montañas!

El equipo después de la competición. Encuentra las 7 diferencias

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Impresionante descripción Antonio.
Me he sentido agotado con sólo leerla....
Alguna vez tambien quisiera regar ese recorrido con mi sudor en honor al amigo Béjar.

Antonio Salinas dijo...

Anónimo, te esperamos en 2014