viernes, septiembre 16, 2016

La mecanografía en la era de las pantallas táctiles


Ahora que las pantallas táctiles han triunfado y que el reconocimiento de voz funciona adecuadamente casi en cualquier ordenador o teléfono móvil ¿Sigue teniendo sentido dedicar tiempo a aprender a escribir con todos los dedos en un teclado?

Yo tengo claro cuál es mi respuesta a esa pregunta. Especialmente cuando acabo de sufrir en la ventanilla de entrada a un hospital a un asistente que tecleaba con dos dedos mientras un familiar se retorcía de dolor esperando para que lo atendieran en Urgencias.

Por la larga experiencia que tengo en mi centro de formación con niños y adultos, tengo claro que tomándolo en serio y dedicándole menos de media hora al día durante cuatro o cinco semanas, es posible superar las 250 pulsaciones por minuto, con lo que ya es bastante más entretenido realizar cualquier tarea en el ordenador y si trabajas en la recepción de un centro médico, puedes abreviar el dolor de los pacientes.

Comparando inversión con resultados, os puedo asegurar por la experiencia con mis alumnos que merece la pena dedicarle un tiempo a realizar un curso de mecanografía aún reconociendo que en muchas ocasiones puede resultar tedioso.

En nuestra página dedicada a la mecanografía puedes encontrar dos versiones de nuestro curso, divididas en seis bloques. Una está en formato HTML5 y otra en Flash, que funciona mejor en ordenadores poco potentes. Esta última no funciona correctamente en Chrome, pero sí en cualquier otro navegador. Junto a las lecciones puedes encontrar las reglas a seguir para teclear correctamente y algunos juegos mecanográficos para hacer el aprendizaje más divertido.

Una vez que hayas conseguido una buena base, puedes conocer tu velocidad tecleando con nuestras "Pruebas de mecanografía". Hay tres pruebas diferentes y un apartado de estadísticas para comprobar tus evoluciones. Si eres de los más rápidos podrás inscribir tus iniciales en la tabla de récords.

Anímate y empieza ahora mismo a teclear, merecerá la pena.